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Cantigas del amado.

Tus manos son plegaria y bálsamo.

Tus manos, lirio suave,
no son de poesía sueños vanos,
ni albor de mariposa
corola de veranos
en laca marfileña; son… tus manos.

Las quiero entre las mías
formando recogidas blando nido,
temblorosas y frías,
sorpresas del temido amor,
que sin querer por ti es sentido.

Anhelan escaparse
de su cárcel vernal sintiendo agravios,
y a quietudes tornarse
reposadas de labios,
con renuncias de amor en desagravios.

En su temor continuo,
tus silencios son yermo sin amores,
estepas de camino,
rosaleda sin flores
y espejismo de amor, sus resplandores.

Averso a lo felice
es obstar los recuerdos de un pasado
que a lo presente dice
cantigas del amado,
por más distante, menos olvidado.

Que el tiempo, con espuela,
aguija a los corceles del mañana
y en juventudes vuela
a la vejez temprana,
que inexorable muerte llama ufana.

Mallarmé

mallarmé

Ángel González

Qué perezoso día
que no quiere marcharse hoy y a su hora.
El sol, ya tras la línea lúcida del horizonte,
tira de él,
lo reclama.
Pero los pájaros lo enredan con su canto
en las ramas más altas
y una brisa contraria
sostiene en vilo el polvo dorado de su luz
sobre nosotros.
Sale la luna y sigue siendo el día.
La luz que era de oro, ahora es de plata.

“Un largo adiós” (Otoño y otras luces, 2001)

El viento suave luchando por ser fresco se acerca hasta mi piel, trayéndome regalos. Viaja en el tiempo llevando todos los olores conocidos de esta ciudad infinita.
En lo alto del edificio, mezclo el aire con tabaco, siento el sol amenazante y busco la frescura de un campo que no veo.

Hay un cactus frente a mi que ruega ser tocado; nadie quiere acariciarle, todos temen sus espinas. Pocos son los que han notado, que si es lenta la caricia, tiene un tacto delicioso.
Mis dedos en su textura y parece aun mas hermoso; lo toco sin temor, viendo cómo lo que podría ser doloroso, es ahora placentero.

Me gusta la naturaleza y me gustan sus espinas.

Hay alguien que también es como él. Hay alguien a quien no temo tocar.
Un alma que duele sobre la que me puedo tumbar sin hacerme daño.

El viento suave me trae su voz: me despido sin tristeza del olor, del campo imaginado, del sol y sus amenazas, de las flores y del cactus.
La realidad junto al espinoso, es por una vez, más maravillosa que mis sueños.

Mi rutina intrascendente, de gente desconocida que camina junto a mi sin compartir sus pasos y gente conocida y generosa, que va dejando de ser buena compañía.

El mundo pasa y  la avenida es hermosa cuando llueve, aunque el cielo se niegue a contar de más. Parezco seguir dormida, no hay luz y el color gris del cuadro combina perfectamente con mi vestido, negro, por aburrimiento.

Camino despacio, no quiero ir de prisa, quiero mojarme, despeinarme, sentir frío para luego recordarlo cuando llegue el bochorno a la tarde. Quiero caminar más, quiero ser parte de todo.

Noto que a mi alrededor, nadie parece contento con el tiempo. La gente corre, escapando de la realidad. Aparecen tres niños, de camino al colegio, recubiertos de azúcar en una burbuja perfecta e irrompible, con sus pantalones cortos y sus cabellos finitos. Ellos también corren, pero porque creen que así se empaparán más. Sus risas contagian a mi risa imperfecta por el paso de los años. Me río y me río. Los que huyen me miran y aligeran el paso.

Mi rutina… es rutina, pero deja de importar cuando, justo antes de dormirme bajo efectos farmaceúticos, puedo revivir momentos como éste. 

Foto 51

(i)

A pesar del tiempo que ha pasado sola, sigue estando confundida. Aparece en mi vida desbancando mis ideas, intentando cambiarlas, desatando mi ira. Me convierte en un fantasma, que procrea humanos llenos de quejas, encerrados en un mundo perfecto, que no son capaces de ver. Un fantasma que disfruta, sin ser persona; que tumbado contempla los muros que le separan de la fugaz realidad y espera alargar la dicha.

Han pasado años desde que la conocí, tormentosa coincidencia que logró cambiarlo todo. Una tarde de verano, de calores y sudor, me esperó hasta saciarme de vida y caí rendido a sus pies. Aparentemente era así, llena de defectos incorregibles, como debía de ser todo. Envolvente, desafiante, incontrolablemente bella. 

Sus palabras, en la voz falsa de una mujer que dice la verdad, porque no conoce ninguna, consiguieron acabar con las dudas al respecto. No sé cuándo decidí ponerme a su merced, preparar mi cuerpo para cada sufrimiento nuevo, dejando de desear que acabase el dolor.

Yo, un fantasma que pasea por campos iluminados y floridos, con los pies sobre una tierra compuesta de pedazos de mujer. Una sola mujer, que me convirtió en mentira. 

Las peleas, tan continuas, parecían una sola. Recordaba las palabras de un amigo, una oda a la paz, oraciones de la infancia… no había nada conocido que calmara tal herida. Una mujer herida, que no sabe a dónde va. Mi mujer herida, acabando con mis sueños, desfigurándome a pocos, excavando en el infierno, en busca de algo aun peor.  

 

31.mayo.09
pm

Siempre en mi recuerdo, uno de mis favoritos.

Tus manos son mi caricia,

mis acordes cotidianos;

te quiero porque tus manos

trabajan por la justicia.

Si te quiero es porque sos

mi amor, mi cómplice, y todo.

Y en la calle codo a codo

somos mucho más que dos.

Tus ojos son mi conjuro

contra la mala jornada;

te quiero por tu mirada

que mira y siembra futuro.

Tu boca que es tuya y mía,

Tu boca no se equivoca;

te quiero por que tu boca

sabe gritar rebeldía.

Si te quiero es porque sos

mi amor mi cómplice y todo.

Y en la calle codo a codo

somos mucho más que dos.

Y por tu rostro sincero.

Y tu paso vagabundo.

Y tu llanto por el mundo.

Porque sos pueblo te quiero.

Y porque amor no es aurora,

ni cándida moraleja,

y porque somos pareja

que sabe que no está sola.

Te quiero en mi paraíso;

es decir, que en mi país

la gente vive feliz

aunque no tenga permiso.

Si te quiero es por que sos

mi amor, mi cómplice y todo.

Y en la calle, codo a codo

somos mucho más que dos.

Porque te tengo y no

Porque te pienso

porque la noche está de ojos abiertos

porque la noche pasa y digo amor

porque has venido a recoger tu imagen

y eres mejor que todas tus imágenes

porque eres linda desde el pie hasta el alma

porque eres buena desde el alma a mí

porque te escondes dulce en el orgullo

pequeña y dulce

corazón coraza

 

porque eres mía

porque no eres mía

porque te miro y muero

y peor que muero

si no te miro amor

si no te miro

 

porque tú siempre existes dondequiera

pero existes mejor donde te quiero

porque tu boca es sangre

y tienes frío

tengo que amarte amor

tengo que amarte

aunque esta herida duela como dos

aunque te busque y no te encuentre

y aunque

la noche pase y yo te tenga

y no.

 

 

El tiempo

Hace poco mi vida volvió a cambiar totalmente. Para opinar sobre algunas cosas posteriores al cambio, muchos utilizan el adjetivo “rápido”. Efectivamente, es así, si utilizo para tomar el tiempo, el calendario humano común. 
Puede ser que el mío vaya más de prisa, lo cierto es que mi reloj emocional no ha necesitado más tregua.

Creo que estaba curada antes de caer enferma.

Todos lo piensan, sienten curiosidad. Mucho tiempo he sufrido, viviendo algo invivible y esforzándome en dar vida a un cadáver de hace años. Es asombroso, incluso para mi, descubrir la capacidad que tiene el simple cariño para mantener unidas a dos personas y dejar de soportar el calificativo “simple”. No se bien porqué estuve a su lado tanto tiempo, no existe el tiempo perdido, existe el tiempo olvidado o no reconocido. El duelo acabó justo cuando comprendí que llevaba el traje oscuro desde hacía mucho, coincidiendo con la noche elegida por él para decir adiós.
Puede ser que simplemente, yo sea así. Pero aún así, lo pienso. ¿Es rápido? No he encontrado respuestas así que he decidido seguir disfrutando del mundo sin mirar atrás.  Debe ser esa mi filosofía de vida…  Recuerdo que en el colegio, las chicas preparaban cuadernos con preguntas para que los amigos contestaran, se llamaban “slams”. Una de las preguntas de alguna chismosa creativa (teniendo en cuenta que no teníamos más de doce años) era esa; filosofía de vida. 

Era la única pregunta que yo nunca sabía contestar.  (Se puso de moda justo después de ¿Cuál es tu color favorito?) Mis pensamientos eran entonces menos visibles entre sí, mi mente era un caos total. Podría haber rellenado todo el cuaderno o no, solo sé que, para mí, sigue siendo imposible contestar a esa pregunta en un par de líneas.

No tengo una filosofía de vida confesable, tengo muchas. 

No me gusta medir el tiempo o intentar normalizar mi vida, así como no creo en las leyes de velocidad. Cuando escribo, la línea del tiempo, imaginaria y recta que cualquiera puede dibujar mentalmente, deja de latir. Creo un segmento pequeño, humilde, donde puedo sentarme a mirar atrás y a especular sobre el futuro. Un espacio lleno de encanto. Tanto encanto, que solo soy capaz de cerrar los ojos y sentirlo. No miro atrás ni adelante, prefiero “no mirar”

17/05/2009

 

 

El miedo al rechazo nos condena a rechazarnos y a rechazar nuestros propios sueños, mucho antes de que nadie más haya tenido oportunidad de hacerlo. Hace falta coraje para pedir lo que quieres y tener coraje no quiere decir no tener miedo, es hacer lo que haga falta hacer, a pesar del miedo.

Jack Canfield & Marc Victor Hansen
“Sopa de pollo para el alma”

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