Jose Romero de Juseu y Lerroux

Cantigas del amado.

Tus manos son plegaria y bálsamo.

Tus manos, lirio suave,
no son de poesía sueños vanos,
ni albor de mariposa
corola de veranos
en laca marfileña; son… tus manos.

Las quiero entre las mías
formando recogidas blando nido,
temblorosas y frías,
sorpresas del temido amor,
que sin querer por ti es sentido.

Anhelan escaparse
de su cárcel vernal sintiendo agravios,
y a quietudes tornarse
reposadas de labios,
con renuncias de amor en desagravios.

En su temor continuo,
tus silencios son yermo sin amores,
estepas de camino,
rosaleda sin flores
y espejismo de amor, sus resplandores.

Averso a lo felice
es obstar los recuerdos de un pasado
que a lo presente dice
cantigas del amado,
por más distante, menos olvidado.

Que el tiempo, con espuela,
aguija a los corceles del mañana
y en juventudes vuela
a la vejez temprana,
que inexorable muerte llama ufana.

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