La chica de Cementerio Club

Hoy te escribí un grito desesperado.

Y me contestaste como la chica de Cementerio Club.
Mi respuesta fue una promesa que jamás podré cumplir, por querer ser amenaza.
Un segundo de diferencia, me defendí y creí ganar
pero la sangre ya había teñido el suelo.

No se puede entender tanto desastre consecutivo.
La gracia divina se ensañó conmigo: ya no me quieres ni un poco.
Ya no me extrañas, no me deseas…
Mientras yo miro al sur, tu estás en su balcón.

Eres la chica de la canción, frío como el hielo, tenebroso y palpitante.
Misterioso y fantasmal.
Lejano por imposible.

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