Él

No necesito un hombre para obtener consuelo, tengo el arte y la música para eso.
No necesito un hombre para obtener placer, me basta con que comparta mis alegrías.​
​No necesito un hombre para que me de cariño, tengo a mis amigos y a mi familia para ello.
No necesito un hombre para que me comprenda porque ya me entiendo yo misma.
No necesito un hombre que me necesite porque ya aprendí a querer más allá del deseo.
 
​Espero un hombre que pueda disfrutar conmigo la felicidad y la pena.
Que no se canse de vivir.
Que tenga ganas de descubrirnos.
Que me de cariño y sepa recibirlo, sin ninguna finalidad más allá del hecho de ser nosotros mismos.
Que acepte a mi círculo de amigos y familiares como suyos.
Que comprenda sin esforzarse. Que admire la naturaleza.
Que no tenga miedo a preguntar.
Pero sobretodo, que sepa querer y admirar la vida que sus ojos y los míos llevan; y que al mezclarse conmigo y ver los resultados, no haga más que pensar: “no me equivoqué nunca”. 
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